COFRADÍA DEL SANTO ENTIERRO DE CRISTO

santo entierro 0bEl Obispo arandino, D. Silverio Velasco, en su libro editado en 1925, "Memorias de mí Villa y de mi Parroquia" nos dice: "...Hacia el año 1759, con el fin de que en la tarde del Viernes Santo se pudiese celebrar la procesión del Entierro de Cristo, organizóse en el Convento de San Francisco una nueva cofradía, a la cual en sus comienzos prestó gran ayuda la de la Cruz. Como dicha Cofradía del Entierro de Cristo tratase de representar la ceremonia del descendimiento de la cruz, y no tuviese para ello un Santo Cristo a propósito ni dinero para adquirirle, su tutora, la de la Cruz, de dos imágenes que tenía de Cristo crucificado mandó arregiar la una de suerte que pudiese servir para este efecto, comenzando en consecuencia a verificarse esta ceremonia en el año 1762, por entonces en la iglesia de San Francisco, de donde también salía la procesión del Entierro..."

En el año 1998 al buscar información para restaurar la imagen se descubre un documento, en el archivo diocesano de Burgos, fechado en 1677, en el que se habla de un traslado de la cofradía a la iglesia de Santa María, y con este motivo los padres franciscanos les ceden una imagen de Cristo Crucificado, firmando dicha cesión el padre Antonio de Isla junto con el párroco de Santa María D. Manuel Esteban y dos comisionados por la cofradía, Manuel Sarcia y Antonio Fernández, por lo tanto, y a falta de los libros iniciales (desaparecidos) no se puede asegurar cuál fue la fecha de fundación, pero lo que parece adivinarse, es que entre 1677 y 1759

la cofradía sufre la pérdida de la imagen y pudo pasar una crisis que la llevó a su desaparición, para volver, posiblemente, a refundarse en 1759; desconozco qué tipo de documentación consultó el Sr. Obispo, ya que el libro más antiguo que posee actualmente la cofradía comienza en 1824. El siguiente dato que nos da D. Silverio nos traslada hasta 1778 en que el Obispo de Osma D. Bernardo Antonio Calderón visita los libros de la cofradía y en 1784 "...observa de cerca las costumbres y carácter propio de las funciones de las cofradías de Aranda y desde luego vio cuanto había decaído y degenerado de su primer espíritu aquella procesión del Jueves Santo...", "...El Prelado no vio otro remedio posible más que la abolición de la procesión, y la suprimió...", "...La Cofradía del Santo Entierro de Cristo temió fundadamente que corriese la misma suerte la ceremonia que ella solía hacer del Descendimiento, y con el fin de autorizarla más, invitó al Cabildo de San Nicolás a que les hiciese él la función, como la hicieron en efecto, según parece, algunos años. Más ello no obstó para que el señor Obispo, viendo que no se corregían los alborotos y abusos, acabase también por suprimirla..." (en 1786). Finaliza sus citas diciéndonos que "... En el año 1816 deseando los Hermanos de la Cofradía del Entierro de Cristo restablecer la antigua ceremonia del Descendimiento, y habilitada ya para el culto la iglesia de San Francisco, solicitaron del Sr. Obispo licencia para ello. Fueles concedida, mas con la expresa condición de que quedase inválida desde el momento en que se cometiesen abusos en meriendas y comilonas, y de que terminase la procesión antes de anochecer. Parece que ya en este tiempo era costumbre de celebrar por la noche la procesión de la Soledad, que en estos años de anomalía salió de la parroquia de San Juan...". El convento de San Francisco, donde residía la cofradía, fue incendiado durante la invasión de las tropas francesas, que lo utilizaron como cuartel, en el año 1808, salvándose la imagen pero perdiéndose toda la documentación y libros de la cofradía; con la desamortización de 1856 el convento es abandonado pasando definitivamente a la parroquia de Santa María la Real hasta nuestros días.
La imagen es una interesante talla de la escuela castellana del siglo XVII y autor desconocido; en su origen fue un Cristo crucificado en el trance de la agonía, transformándose en el siglo XVIII en Cristo articulado para poder celebrar la ceremonia del descendimiento, por lo cual se le modifican los brazos y la inclinación de la cabeza, se le cierran los ojos con cera y se le abre la llaga del costado; estos datos se conocen por la restauración a que fue sometido en el verano de 1998 por D. Luis Cristóbal Antón. Cuenta con altar propio en su iglesia, donde se le puede ver dentro de una urna acristalada. La cofradía conoce, por un inventario de 1858, que tuvieron, entre otras pertenencias, una imagen de la Virgen de las Angustias, de la cual no se sabe más; en el año 2000 llega a sus manos la imagen de una Virgen Doloroso procedente de la iglesia del Corazón de María, que al ser derribada, es trasladada al convento de monjas bernardos; al tener estas que abandonar la villa de Aranda, la regalan a un particular que a su vez la dona a la cofradía, procesionándola ese año con el título de Virgen de las Angustias, en recuerdo de la desaparecida; la imagen es una talla de vestir, realizada por el escultor barcelonés D. José Rius en el año 1921, su altura es algo menor que el natural. La imagen fue restaurada durante el verano del 2000 por D. Luis Cristóbal Antón. La cofradía procesiona la tarde del Viernes Santo tras el sermón del descendimiento (representación que recuerda los autos sacramentales del siglo de oro), la ceremonia se lleva a cabo en el altar mayor de la iglesia de Santa María, y a las indicaciones del predicador, dos cofrades, llamados "santos varones" van desclavando y descendiendo a Cristo de la Cruz, mientras otros dos lo reciben en el suelo para colocarlo en las andas procesionales a modo de Santo Sepulcro. Cuando en el año 1950, se intenta revitalizar la Semana Sania, con la creación de nuevas hermandades, la procesión del Santo Entierro se ve engrandecida con el acompañamiento de todas ellas. Como anécdota decir que, según los programas de actos, los años 56 y 57 el sermón se celebró en la Plaza Mayor, pero las inclemencias del tiempo (un fuerte aguacero obliga a suspender el sermón y realizarlo al día siguiente) aconsejaron volver a celebrarlo en la parroquia, a excepción del año 61 que vuelve a celebrarse en la Plaza Mayor por estar en obras Santa María.
Se desconoce, como es lógico, con cuantos hermanos se fundó, pero en la actualidad la conforman 430 cofrades entre hombres y mujeres, que fue autorizado su ingreso en 1972; cuenta con banda de tambores y cornetas propia; su hábito es el más antiguo de todos los que se lucen, ya que la cofradía ha conservado el estilo que tuvo desde sus inicios, consta de túnica y capuchón negro, cíngulo amarillo y rosario de grandes cuentas de madera anudado al cíngulo, zapatos y guantes negros, en la esclavina del capuchón, delantera y trasera, el emblema de la cofradía, una cruz blanca en tela aplicada; se alumbran con cirio de cera y no celebran fiesta anual.